El legado del Movimiento de Liberación de las Mujeres para la literatura colombiana

Un libro a propósito del Día de la Mujer

Tres tomos de "El Diccionario Universal de las Creadoras"
En el 2008, me invitaron a trabajar en un proyecto para la equidad de la mujer, bajo la dirección de Antoinette Fouque, cofundadora del Movimiento de la Liberación de las Mujeres en 1968 en Francia y de la editorial Des femmes (De Las Mujeres). El proyecto consistía en publicar un diccionario enciclopédico con artículos en los que se analizara la biobibliografía de mujeres escritoras e intelectuales de todos los países. Me encomendaron, entonces, buscar información sobre escritoras colombianas, con sus obras literarias, que hubieran sido desconocidas históricamente o que no se hubieran valorado lo suficiente. 

La primera etapa consistió en consultar a varios profesores de literatura en Colombia, expertos en estudios de género, escritores y escritoras. De allí salió una lista de 35 nombres de mujeres que envié a la editorial. De esta cantidad, escogieron 24 (S. Acosta, A. Ángel, P. Bonnett, F. Buitrago, M.M. Carranza, D. Castellanos, K. Cuello, M. Daza, M. Delmar, R. Durán, M. Espinosa, M. Fornaguera, L.M. Giraldo, B. Isaza, O. Lozano, M. Moreno, E. Mújica, A. Osorio, S. Ospina, A.L. Posso, L. Restrepo, A. De la Rosa, C.C. Suárez, C. Triviño). Sin embargo, prometieron brindar más espacio a futuro para actualizar el contenido con más escritoras recientes.

Cuando al fin me puse en la labor de buscar todo el material referente a ellas, hubo dos cosas que me llamaron la atención. Por un lado, el carácter prácticamente inédito de muchas de sus obras literarias y la escasa crítica alrededor de la literatura femenina, lo que me obligó, incluso, a tener que contactar personalmente a algunas de las creadoras. Por otro lado, y no menos grave, la crítica pseudofeminista de la que habían sido víctimas las escritoras: libros enteros en donde no se hacía mención del estilo o la calidad de la obra. En algunos casos, había ensayos de muchas páginas que no incluían si quiera un párrafo introductorio que explicitara de qué se trataba la obra, evidenciando un gran desinterés en su objeto de estudio; en cambio, abundaban las referencias a los estudios de género (muchas veces desactualizadas con respecto a la fecha de publicación).

Con eso reafirmé, en primer lugar, que la crítica de arte en general en Colombia necesita de una institucionalización urgente, pues la poca que hay parece estar más interesada en la autopromoción de estos académicos. De igual manera, me convencí de que la llamada “crítica feminista” colombiana no ha hecho nada por las personas que defiende (pueden buscar los esperpentos de libros en Internet o en las bibliotecas para que se convenzan, pues no quiero herir la suceptibilidad de las grandes universidades nacionales que están detrás de ellos). El proceso de valoración de las escritoras, así como de las mujeres en general, debe comenzar primeramente del reconocimiento de su trabajo, más allá de cualquier viento que sople sobre ellas. Se debe conformar un equipo de trabajo que haga reseñas y artículos de revisión, algo que sí ha sabido hacer la crítica misógina muy bien con sus congéneres; de lo contrario se estaría montando el burro antes de ensillarlo.

En otras palabras, la mejor manera de abrogar por la equidad de las creadoras es escribiendo trabajos sobre los temas que ellas mismas proponen, partiendo de lo básico (pues, en muchos casos, los datos personales están ausentes), y analizando sus méritos; y posterior o simultáneamente se puede ahondar sobre las visiones feministas de las escritoras, en caso de que las tengan. Si esto no se hace, difícilmente sus libros llegarán a manos de un lector, porque primero son las obras. Un buen crítico es como un buen árbitro deportivo: debe permanecer en un segundo plano.

Con nuestro proyecto, en el que participamos más de 1.600 investigadores, quisimos llenar por fin ese vacío, aunque algunas veces, en lo personal, no lo pude hacer como quería porque, al igual que los libros desaparecidos de la Biblioteca de Alejandría, debía sacar conclusiones a partir de comentarios o extractos de los libros de las autoras incluidos en otros. El resultado fueron 3 tomos (4.982 páginas en total), que vieron la luz en 2013 gracias al patrocinio de la Unesco con el nombre de: “El Diccionario Universal de las Creadoras”, del cual también se produjo una versión virtual recién lanzada a fines del 2015 (de momento, ambas en francés: “Le Dictionnaire universel des créatrices”).

Víctor Menco Haeckermann
Escritor e investigador literario
Magíster en Español de la Universidad de Texas-Pan American
Miembro del grupo de investigación Kuagro (Colciencias)
Profesor de la Fundación Universitaria Colombo Internacional (Unicolombo)

Libro en Amazon.fr (impreso y virtual): http://www.amazon.fr/Le-Dictionnaire-universel-cr%C3%A9atrices-Coffret/dp/2721006312

Libro en Amazon.com (impreso): http://www.amazon.com/Le-Dictionnaire-universel-cr%C3%A9atrices-Coffret/dp/2721006312

Presentación en inglés: http://www.desfemmes.fr/wp-content/uploads/2014/11/women-creators-6-pages1.pdf

Información editorial: http://www.desfemmes.fr/dictionnaire-des-creatrices/



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